Muelas del juicio: ¿siempre hay que sacarlas? Una guía para decidir bien
No todas las muelas del juicio se sacan. Te explico cuándo realmente conviene la extracción, cuándo se pueden conservar y cómo se decide en cada caso.

Dra. Daiana Perez
Especialista en Cirugía · 9 de mayo de 2026 · 8 min read
"¿Tengo que sacarme las muelas del juicio aunque no me duelan?" Es, sin dudas, una de las consultas más frecuentes que recibo como cirujana bucomaxilofacial. Y la respuesta breve es: depende. La extracción preventiva universal es un mito que se mantuvo por décadas sin suficiente respaldo científico. Hoy las guías clínicas del Royal College of Surgeons, del NICE británico y de la American Dental Association coinciden en lo mismo: los terceros molares se extraen cuando hay indicación clínica, no por defecto.
Esto no significa ignorarlas. Significa evaluarlas con criterio, con radiografía en mano, y tomar una decisión fundamentada en cada caso particular. En este artículo te explico exactamente cómo hacemos ese análisis.
¿Qué son las muelas del juicio?
Son los terceros molares, los últimos dientes en erupcionar en la dentición permanente. Aparecen entre los 17 y 25 años, de ahí el nombre popular: la edad en que supuestamente llega la madurez. La mayoría de las personas tiene cuatro — uno en cada cuadrante de la boca — aunque hay quienes tienen menos por agenesia (ausencia congénita) e incluso quienes no tienen ninguna.
Cuando hay espacio suficiente en el maxilar, cuando crecen en la dirección correcta y cuando erupcionan completamente, son muelas funcionales como cualquier otra. El problema aparece cuando el espacio no alcanza o cuando la orientación del diente es incorrecta — y en esos casos, sí puede haber consecuencias.
Cuándo SÍ conviene extraerlas
Estas son las indicaciones clínicas claras que justifican la extracción:
- Impactación con dolor recurrente. La muela queda parcialmente cubierta por encía, atrapa alimentos y bacterias, y genera infecciones cíclicas llamadas pericoronaritis. Es la causa número uno de extracción de terceros molares. Cada episodio suele ser más agresivo que el anterior.
- Caries en la muela del juicio que no puede restaurarse bien por su posición posterior y de difícil acceso. Si no hay forma de sellar correctamente la lesión, la conservación no tiene sentido clínico.
- Caries en el segundo molar (la muela de adelante) producida por la presión del tercer molar sobre ella, o por la imposibilidad de higienizar la zona de contacto entre ambas.
- Quiste o tumor odontogénico asociado al folículo del tercer molar. Es poco frecuente pero cuando aparece, la extracción es obligatoria.
- Daño periodontal en la muela vecina por la imposibilidad de hacer una higiene adecuada entre ambas. La bolsa periodontal en esa zona puede avanzar sin síntomas evidentes hasta afectar el hueso de soporte del segundo molar.
- Indicación ortodóncica. Cuando la ortodoncista anticipa que la presión del tercer molar puede empujar y desalinear los dientes que ya se alinearon con tratamiento. Si estás considerando ortodoncia, revisá nuestra sección de ortodoncia con brackets.
- Reabsorción de la raíz del segundo molar por presión directa del tercer molar. Es una complicación silenciosa que se detecta solo en radiografía.
Cuándo NO hace falta extraerlas
Hay situaciones en las que la decisión correcta es dejarlas y controlarlas:
- Muelas completamente erupcionadas, sanas, en buena oclusión y con espacio suficiente para higienizarlas correctamente. Si podés pasar hilo dental entre la muela del juicio y la de adelante, ya es una buena señal. Si tenés dudas sobre tu técnica de higiene, revisá cómo cepillarte correctamente.
- Muelas totalmente incluidas dentro del hueso, sin síntomas y sin signos radiográficos de patología, en pacientes mayores de 30 años. En este escenario, el riesgo quirúrgico de extraerlas generalmente supera el beneficio, especialmente cuando las raíces están cerca del nervio dentario inferior.
- Pacientes con alto riesgo quirúrgico por condiciones médicas sistémicas (coagulopatías, inmunosupresión importante, tratamientos oncológicos activos). En estos casos la decisión siempre se evalúa en conjunto con el médico tratante.
La clave es distinguir entre una muela que está causando un problema y una que simplemente está ahí. Extraer sin indicación somete al paciente a una cirugía innecesaria con sus riesgos y su recuperación.
¿Cómo decidimos? El proceso clínico
En consulta seguimos un protocolo ordenado:
- Examen clínico: revisamos oclusión, estado de la encía alrededor del tercer molar, presencia de dolor, sangrado localizado o mal aliento en la zona.
- Radiografía panorámica: permite ver la posición del diente, el desarrollo de las raíces, la relación con el nervio dentario inferior (en inferiores) y con el seno maxilar (en superiores). Es el punto de partida de toda evaluación.
- TAC 3D cone beam: se indica cuando la radiografía panorámica sugiere proximidad importante entre las raíces y el nervio. La imagen tridimensional permite planificar la cirugía con mucha más precisión y reduce significativamente el riesgo de lesión nerviosa.
- Conversación honesta sobre riesgos y beneficios: cada caso es único. Explicamos qué encontramos, qué puede pasar si se extrae y qué puede pasar si no se extrae, y la decisión es compartida.
Riesgos de extraer una muela del juicio
Ser honestos sobre los riesgos es parte del trabajo. Estos son los más relevantes:
- Inflamación y dolor postoperatorio durante los primeros 3 a 5 días, controlable con analgésicos habituales.
- Trismo — dificultad para abrir la boca — por algunos días, especialmente en cirugías inferiores.
- Alveolitis seca — pérdida del coágulo que protege el alvéolo, con dolor intenso que empieza al día 2-3. Es la complicación más común y es tratable. La cubrimos en detalle en cuidados post-extracción y cómo prevenir la alveolitis.
- Lesión del nervio dentario inferior con parestesia del labio inferior. Es el riesgo más temido: existe y no es despreciable, especialmente cuando las raíces están muy cerca del nervio. Por eso pedimos TAC en esos casos antes de operar.
- Comunicación oroantral en muelas superiores: conexión accidental con el seno maxilar. Generalmente cierra sola o requiere sutura simple.
- Fractura del hueso alveolar o de la muela vecina — raro, más frecuente en extracciones técnicamente complejas.
Ninguno de estos riesgos invalida la extracción cuando hay indicación clara. Pero sí justifican no operar cuando no la hay.
Riesgos de NO extraer una muela problemática
El otro lado de la balanza también tiene consecuencias reales:
- Pericoronaritis recurrentes, cada vez más agresivas e inflamatorias.
- Caries del segundo molar por mala higiene en la zona de contacto.
- Quiste folicular silencioso que destruye hueso sin dar síntomas hasta que el daño es importante.
- Reabsorción de la raíz del segundo molar, que puede llevarlo a la pérdida.
- Desalineamiento dental progresivo.
- Extracción eventualmente más complicada a edades avanzadas, cuando las raíces están más calcificadas y la recuperación es más lenta.
Dejar una muela del juicio con indicación de extracción "para otro momento" rara vez simplifica el cuadro. Generalmente lo complica.
¿Hay una edad ideal para hacerlo?
Cuando hay indicación, entre los 18 y los 25 años suele ser la ventana más favorable: las raíces no están completamente formadas, la extracción es técnicamente más sencilla y la recuperación más rápida gracias a la mayor plasticidad del tejido óseo joven.
Después de los 35-40 años, las raíces están calcificadas, muchas veces más íntimamente relacionadas con el nervio, y el hueso tiene menos capacidad regenerativa. La cirugía se puede hacer perfectamente, pero es técnicamente más exigente y la recuperación suele ser más prolongada. No es una contraindicación, es un factor a considerar en la planificación.
¿Las cuatro al mismo tiempo o una por una?
No hay una respuesta universal. Depende de la situación de cada paciente:
- Una por una: la recuperación es más llevadera porque podés masticar del lado contrario. Ideal si no podés tomarte varios días libres o si preferís transitar una sola extracción por vez.
- Las cuatro juntas: una sola recuperación de 7 a 10 días. Mejor si tenés disponibilidad de descanso y querés resolver todo de una. En este caso suele ser conveniente hacer la cirugía con sedación consciente para que la experiencia sea más cómoda.
- Por cuadrantes (dos del mismo lado): el punto medio entre las otras dos opciones. Se opera un lado, se recupera, y luego el otro.
La decisión depende de tu situación laboral, de la complejidad de cada muela y de cómo estés de salud en ese momento.
Si alguna vez te dijeron "tenés que sacar las del juicio" pero nunca te dolieron, nunca te explicaron el por qué y tampoco se analizó una radiografía reciente, vale la pena hacer una evaluación con datos concretos. Quizás no haya indicación hoy, quizás sí, pero en cualquier caso es mejor saberlo con fundamento. Podés ver más información sobre nuestros procedimientos en la sección de cirugías y extracciones.
Y si te preguntás con qué frecuencia convenía haber ido al dentista para detectar esto antes, encontrás la respuesta en cada cuánto hay que ir al dentista.

